Landing page
Está pensada para una acción concreta: captar un lead, vender una oferta, apuntarse a una lista, reservar una llamada o medir una campaña. Menos navegación, más foco.
No todo cliente que pide una web necesita una web completa, y no toda landing page es un proyecto pequeño. La diferencia real está en el objetivo, el alcance, el número de decisiones que hay que tomar y lo que ocurre después de publicar.
Está pensada para una acción concreta: captar un lead, vender una oferta, apuntarse a una lista, reservar una llamada o medir una campaña. Menos navegación, más foco.
Sirve para explicar una marca, servicios, casos, contacto, contenidos y varias rutas de usuario. Tiene más arquitectura, más contenido y normalmente más mantenimiento.
A veces el cliente necesita una web pequeña con una landing fuerte como página principal. En ese caso conviene separar alcance base, landing comercial y extras.
Una landing page encaja cuando el cliente tiene una oferta clara y necesita que el usuario haga una acción principal. Por ejemplo: dejar datos, comprar, reservar, descargar un recurso o validar una campaña.
Una web completa tiene sentido cuando el cliente necesita explicar varios servicios, crear confianza, posicionar contenidos, mostrar casos, ordenar información corporativa o construir una presencia más estable.
Una landing suele ser más acotada, pero no siempre más barata. Si requiere copy, estrategia, integraciones, medición, urgencia o varias rondas de revisión, puede tener más trabajo que una web básica con contenido ya preparado.
Para presupuestar mejor, separa el precio de la landing del mantenimiento posterior. Si la página va a necesitar cambios, soporte o revisiones mensuales, puedes calcular una cuota aparte con Mantenimiento Web Mensual.
Si el objetivo es captar contactos para una oferta concreta, una landing page puede ser suficiente y más enfocada. Si necesitas explicar varios servicios, crear una estructura corporativa y crecer con contenidos, entonces conviene plantear una web completa o un proyecto por fases.
Esta frase ayuda a separar alcance sin sonar técnico. Y una vez separado el alcance, el precio deja de ser una comparación injusta entre una página y una web.
Una landing page suele estar enfocada en una acción concreta, como captar leads, vender una oferta o validar una campaña. Una página web completa normalmente tiene más secciones, navegación, contenidos, estructura corporativa y objetivos diversos.
Depende del objetivo del cliente. Una landing encaja mejor cuando hay una oferta concreta y una acción principal. Una web completa encaja mejor cuando el cliente necesita presencia corporativa, varias páginas, contenidos y recorrido más amplio.
No siempre. Una landing sencilla puede ser más barata, pero una landing con estrategia, copy, integraciones, analítica, pruebas y urgencia puede tener más trabajo que una web básica.