Landing básica
Una página corta, con pocas secciones y contenido ya preparado, suele requerir menos trabajo de estrategia. Aun así, incluye preparación, maquetación, responsive, pruebas y ajustes finales.
Una landing page puede parecer un proyecto pequeño, pero suele mezclar estrategia, diseño, copy, desarrollo, formularios, analítica, pruebas responsive y revisiones. Si solo miras lo que cobra otra persona, es fácil dejar fuera horas que luego no puedes facturar.
Una página corta, con pocas secciones y contenido ya preparado, suele requerir menos trabajo de estrategia. Aun así, incluye preparación, maquetación, responsive, pruebas y ajustes finales.
Si incluye formulario, propuesta de valor, estructura persuasiva, tracking y varias rondas de cambios, ya no es solo una página: es una pieza comercial completa.
Cuando hay lanzamiento, urgencia, copy comercial, integraciones, pagos o medición más fina, el precio debe cubrir riesgo, responsabilidad y margen de revisión.
El error habitual es empezar por una cifra redonda: 300, 600, 1.000 o 1.500 EUR. Esa cifra puede sonar bien, pero no dice nada sobre si el proyecto te deja margen real. Una forma más sólida es construir el precio desde dentro.
El cliente no compra horas: compra una página que debe captar, explicar, convencer o vender. Por eso conviene presentar el precio ligado al resultado funcional: estructura del mensaje, velocidad, formularios, versión móvil, medición y claridad del flujo.
Si el cliente quiere bajar precio, no bajes margen sin tocar alcance. Puedes reducir secciones, limitar revisiones, dejar el copy fuera, eliminar integraciones o separar el mantenimiento posterior. Así proteges tu trabajo sin convertir cada presupuesto en una negociación a ciegas.
Si la landing va a recibir trafico de pago, revisa tambien cuanto cobrar una landing page para Google Ads antes de cerrar el precio, porque tracking, eventos y pruebas pueden cambiar el alcance.
Para una landing page sencilla, el precio no debería salir solo de una media de mercado. Conviene partir de tus horas reales, tu tarifa mínima, el número de secciones, el copy, las revisiones y los costes directos.
Para clientes finales suele ser más fácil vender un precio cerrado por proyecto, pero ese precio debería construirse desde una tarifa por hora interna. Así evitas regalar tiempo no visible.
Suben el precio el copywriting, las integraciones con formularios o CRM, las variantes responsive, las revisiones extra, la urgencia, la estrategia previa y cualquier trabajo posterior de medición o mantenimiento.
Lo más claro es calcular tu precio profesional sin IVA y mostrar el IVA aparte cuando corresponda. Así no confundes tu ingreso real con impuestos que solo estás recaudando.